3.6. Poesía. La gran Voz de la humanidad.
“Nocturno el río
de las horas fluye
Para Heidegger el hablar que recoge el “Decir” del
lenguaje es el que se expresa en el pensamiento y en la poesía. Ambos se
pertenecen. La esencia del lenguaje es poetizar y pensar.
La poesía, no es un simple adorno de la existencia, ni
un entretenimiento, o entusiasmo pasajero, la poesía, como el pensar, trae los
entes a presencia a través de su palabra, funda lo que perdura sobre la tierra
y lo hace en forma de donación gratuita. La poesía, nos dice Heidegger es el
soporte de la Historia. El lenguaje poético descubre de una forma velada,
descubre y encubre, este claro-oscuro es el que permite traer el Ser al
“cuidado del ser”.
María Zambrano nos explica la relación de estos dos
lenguajes, el filosófico y el poético, con la luz. El Logos de la filosofía, nos dice, traza sus límites dentro de la luz.
El de la poesía cobra su fuerza en los peligros límites en que la luz se
disuelve, en las tinieblas más allá de lo inteligible (…) Pero la poesía nació
como ímpetu hacia la claridad desde las zonas oscuras, por eso precede a la
Filosofía y le ayuda a nacer. Sin poesía previa la razón no hubiera podido
articular su claro lenguaje.”[2]
La poesía se puede entender como un género “culto” o como un lenguaje
puramente intimista fundamentado en la forma, pero la poesía es también el
género más popular, al sentir de la cual se puede acceder sin estudios. La
poesía tiene su origen en la oralidad, pudo nacer antes de la historia escrita.
Poesía,
propiamente dicho, no es nunca meramente un modo más elevado del habla
cotidiana. Al contrario, es más bien es el hablar cotidiano un poema olvidado y agotado por
el desgaste, nos dice Heidegger. El teatro, los romances rimados, las
canciones… han acercado la poesía a las clases populares que se han abierto a
este lenguaje proveniente de tiempos míticos.
La poesía es
secreto hablado que necesita escribirse para fijarse, no para producirse, el
poeta dice con su voz la poesía, canta o llora su secreto.[3]
La poesía nace de la nostalgia,
no tanto de lo realmente perdido, como de lo anhelado, de la ausencia que produce angustia, [4]de
tal manera que, cuando se halla se
produce un reencuentro. La poesía Épica, nos dice esta filósofa española,
es la memoria piadosa sobre el pasado que se expondrá al recién llegado (el que
viene de fuera o el de las nuevas generaciones) para calmarlo. La Lírica es,
ante todo, llanto, Elegía, en ella la palabra se abrirá al silencio y podrá dar
la palabra creadora.
La poesía social, junto con la sátira, es el lenguaje en que las clases
populares se expresan, se conciencian, se interpelan y se exhortan. Es, además,
un lenguaje auténtico pues nace del grito de la necesidad y suena con la
melodía de la verdad, la justicia y el deseo del amor.
Todo gran poeta, nos dice Heidegger, poetiza sólo desde un único Poema. En
su brotar, cada poema del Poema único remueve como una ola su decir y refluye
hacia el origen cada vez más velado del “Decir”[5].
El lenguaje cercano, humano y comprensible que nos remite a lo antiguo y
originario, a lo inalcanzable pero deseable; la palabra veraz y contundente que
condensa las vivencias en una clara intuición o la realidad manifiesta ante la
que se nos conmueven las entrañas en la voz que toma la responsabilidad de la
cura, despiertan nuestro oído interior hacia una voz que no es mera retórica
sino que es todo un clamor: El clamor de la humanidad.
[1]
Unamuno, M. (Citado por J. L. Borges en “Historia de la eternidad”)
[2]
Zambrano, María (2005) Hacia un saber sobre el alma, p. 162
[3]
Zambrano, María (2000) Hacia un saber del
alma. (1ª ed. 1987) Por qué se
escribe. P. 38
[4]
Zambrano, María (2000) Hacia un saber del
alma. (1ª ed. 1987) Apuntes sobre el tiempo y la poesía.
[5] Heidegger,
M. El habla en el poema.