Margarita Porete. Condenada ayer por la Inquisición y hoy por el Opus Dei.
Simone Weil es para todxs. L’HOSPITALET
DE LLOBREGAT, ISSN2565-0556
Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel
https://simoneweilesparatodos.blogspot.com.es/
De Margarite
Porete (Francia, 1250-1310) se suele hablar como perteneciente a las
beguinas[1], pero esto es algo que
arroja dudas, ya que cuando se refiere a ellas lo hace para indicar el desacuerdo
que le mostraron –como hicieron otras instituciones- hacia su obra; por otra
parte, el hecho de mostrarse itinerante o mendicante no indica que fuera
necesariamente beguina; y, finalmente, su criterio de las “dos iglesias” parece
indicar que estaría más cerca del movimiento cátaro, como muy bien indica el
profesor Josep Ignasi Saranyana[2]. Margarite habla de dos iglesias que componen una: la
grande o formada por las “almas simples” guiaría e incluiría a la pequeña
formada por los que se limitan a seguir las normas. Quizás la idea herética que
nos hemos formado de los cátaros nos impide ver que, tras su oposición a la
iglesia del momento, corrupta e inculta, su concepción no era tan diferente a la
de Margarite.
De Margarite sólo conocemos el proceso inquisitorial
que sufrió y que la llevó a permanecer casi dos años en prisión antes de ser
quemada en la hoguera y el libro (o los dos libros) que escribió y que están
recogidos en: “El espejo de las almas simples”[3].
Su obra, aunque contó con la aprobación de tres cargos de la Iglesia, fue
condenada por esta institución que la destruyó en el fuego, ordenando a
Margarite que no siguiera difundiéndola o predicando acerca de su contenido,
pero ella persistió en darlo a conocer, convencida de su autenticidad.
En el proceso de Margarita se mezcla el que se elaboró
burda y falsamente para hacer arder en la hoguera a 54 caballeros de la Orden
del Temple en París, dado el poder económico que habían logrado y la ambición
que esto despertó en el rey de Francia, endeudado con ellos. No podemos olvidar
la tensión entre poderes (el real y la iglesia) que en ocasiones se apoyan y en
otras rivalizan.
Después de quemarla con su libro, este siguió circulando,
de manera anónima y copiada en diferentes versiones idiomáticas (desde el
romance-francés hasta el latino-italiano) entre los monasterios y los círculos
de vida contemplativa.
En el Londres de 1943, Simone Weil lo leyó y habló de
“el espejo” sin conocer su autoría. Una investigadora no académica, Romana
Guarneri, descubrió en 1946 que lo había escrito aquella que murió condenada
por la Iglesia, Margarite. Romana la categorizó como beguina, algo que
cuestionamos.
Se puede conocer más sobre ello leyendo el escrito de
Porete y la introducción magistral que hace Blanca Garí del libro. Podemos
encontrar resúmenes en internet del libro y de la historia, como por ejemplo
este de 2016[4].
No es mi intención repetir lo que ya está bien explicado, sólo quiero rebatir,
la justificación que el profesor Saranyana, de la Universidad de Navarra hace
de la Inquisición cuando dice que Margarite “no
fue entendida y, por su obstinación,
a-pesar-de-la-buena-voluntad-de-los-inquisidores, sobre todo el gran inquisidor
de Francia, Guillermo de Humberto, no pudo ser salvada”. Quizás un juicio
de valor, tan temerario y poco fundamentado como este, no necesitaría
argumentos, pero los quiero dar para poner al descubierto el lenguaje y el
proceso de este tipo de textos que, bajo el baño de erudición, contienen un
final predestinado, como el que sufrió nuestra mística de cabecera.
Lo primero que nos encontramos es una información reveladora:
“nunca fue sometida a tortura, lo cual
indica que se trataba de una mujer de calidad…”. Sabemos, por sus escritos,
que Margarite dominaba varios idiomas y que tenía una formación de calidad, también
lucidez, pero es algo que no habíamos relacionado, hasta ahora, con las
prácticas inquisitoriales, más atroces con los pobres; no se lo vamos a discutir,
simplemente lo exponemos.
El
profesor empieza, como he hecho yo, con un resumen de su obra, para decirnos
que él escogerá una de las versiones latinas, no la escrita en romane en la que
fundamentó Romana su análisis de un texto que nos acerca al lenguaje
trovadoresco. El profesor se siente más cómodo con el latín y con su
contraposición del contenido del libro a la escolástica del momento.
Nos
fijamos en una palabra que marca tendencia: cuando habla de que el libro siguió
circulando lo hace con la expresión “sirviendo de pasto espiritual a diversos cenáculos de begardos y beguinas”. Pues bien, no
sólo circuló entre estos ambientes condenados por una Iglesia que necesitaba
controlarlos y someterlos, también en monasterios reglados, la
palabra “pasto” apunta a rebaños y rediles, no es igual que alimento que es como yo misma lo considero.
El
profesor nos apunta, siguiendo a Romana Guarneri los párrafos que resultaron
problemáticos para los inquisidores y que, aunque no encontraron heréticos,
reprobaron porque podía inducir a otros menos formados a errores (un argumento
que conozco por experiencia propia). Argumenta que esos aspectos problemáticos,
como el deseo de perfección que anidaba en muchas corrientes consideradas
heréticas y el seguir el propio criterio espiritual que se va discerniendo en
ese “camino de perfección” del que Santa Teresa habló, se relaciona más con el
pensamiento neoplatónico que con el gnóstico. Muy adecuado para su discurrir
puesto que el neoplatonismo influyó en la mística católica sin que fuera
condenado como si lo fue el gnosticismo y las corrientes que de él se
derivaron, las de una doble significación que más que contraponer, engloba el
bien y el mal dentro del Bien, por ejemplo. Pero eso necesitaría todo un
discurrir, probablemente más adecuado al texto de Margarita, pero mucho más
problematizado. Margarita no fue una hereje, sino una obstinada, por eso al
profesor le resulta más cómodo remitirse al neoplatonismo y a las dificultades
de encaje con la Escolástica, una estructura que no admite el sentir de la
experiencia o el libre discurrir de la razón, que no admite las razones del
Amor. (O sólo lo admite en los que se le han sometido, como Agustín de Hipona).
Margarita,
como alma anonadada, se siente en gracia, pero también San Pablo dijo: - No soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y
eso lo sabían en tiempos de Margarita, aunque el profesor lo relaciona con San
Juan de la Cruz, que aún no había nacido. En todo caso y navegando libremente
por el tiempo, ¿hubiera sido igual si la obra de Margarita la hubiera escrito
un varón? No. Y esa es la auténtica razón, la mataron porque era una mujer,
admirable, sí, espiritual, no hay duda, pero mujer que se negó a someterse, el
mismo profesor es testigo de la verdad, seguramente a su pesar.
La
espiritualidad de Margarita influyó en los denominados “grandes de la mística”,
los que siguieron a sus coetáneos (El maestro Eckhart o John Duns Scout que
habrían leído su escrito).
No
soportaron que no se sometiera y que no se quebrara y esa es toda la razón por
la que la quemaron en la hoguera. Un juicio posible que el mismo profesor
corrobora mientras nos da cuenta de la “buena voluntad” de aquellos
inquisidores, cuando habla de las “osadas afirmaciones de la Porete” y de que “no supo tomar medida de su tiempo a pesar
de su altísima vida espiritual y su innegable inteligencia”. ¿La culpa
según ese análisis en quién recae, profesor?
La
Iglesia católica pidió perdón por la Inquisición, no basta, tienen que
reconocer que no tenían razones, que las emociones actuaron en aquellos hombres
más incluso que en aquellas que destrozaron, unas emociones muy distintas.
Àngels García-Carpintero, L’H, 2 de juny
de 2020
En
defensa de Margarite Porete.
[1] Mujeres laicas cristianas, no sometidas a una regla, dedicadas a atender a
pobres y enfermos y/o a instruir. Fueron perseguidas por la necesidad de
control de la jerarquía católica.
[2] Josep Ignasi Saranyana (2007) “La noción
de la libertad en el contexto neoplatónico. A propósito del Speculum animarum simplicium de Margarita
Porete” Universidad de Navarra.
[3]
Porete, Margarite
(2005) El espejo de las almas simples.
Madrid: Siruela, trad. i ed. B. Garí.
[4] Mª Gloria Ríos
Guardiola “Marguerite Porete un pensamiento herético y vanguardista” (2016) Universidad de Murcia http://www.carm.es/edu/pub/20_2016/2U_contenido.html