martes, 2 de junio de 2020

Margarita Porete. Condenada ayer por la Inquisición y hoy por el Opus Dei.

Margarita Porete. Condenada ayer por la Inquisición y hoy por el Opus Dei.

Simone Weil es para todxs. L’HOSPITALET DE LLOBREGAT, ISSN2565-0556

Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel

https://simoneweilesparatodos.blogspot.com.es/

De Margarite Porete (Francia, 1250-1310) se suele hablar como perteneciente a las beguinas[1], pero esto es algo que arroja dudas, ya que cuando se refiere a ellas lo hace para indicar el desacuerdo que le mostraron –como hicieron otras instituciones- hacia su obra; por otra parte, el hecho de mostrarse itinerante o mendicante no indica que fuera necesariamente beguina; y, finalmente, su criterio de las “dos iglesias” parece indicar que estaría más cerca del movimiento cátaro, como muy bien indica el profesor Josep Ignasi Saranyana[2]. Margarite habla de dos iglesias que componen una: la grande o formada por las “almas simples” guiaría e incluiría a la pequeña formada por los que se limitan a seguir las normas. Quizás la idea herética que nos hemos formado de los cátaros nos impide ver que, tras su oposición a la iglesia del momento, corrupta e inculta, su concepción no era tan diferente a la de Margarite.

De Margarite sólo conocemos el proceso inquisitorial que sufrió y que la llevó a permanecer casi dos años en prisión antes de ser quemada en la hoguera y el libro (o los dos libros) que escribió y que están recogidos en: “El espejo de las almas simples”[3]. Su obra, aunque contó con la aprobación de tres cargos de la Iglesia, fue condenada por esta institución que la destruyó en el fuego, ordenando a Margarite que no siguiera difundiéndola o predicando acerca de su contenido, pero ella persistió en darlo a conocer, convencida de su autenticidad.

En el proceso de Margarita se mezcla el que se elaboró burda y falsamente para hacer arder en la hoguera a 54 caballeros de la Orden del Temple en París, dado el poder económico que habían logrado y la ambición que esto despertó en el rey de Francia, endeudado con ellos. No podemos olvidar la tensión entre poderes (el real y la iglesia) que en ocasiones se apoyan y en otras rivalizan.

Después de quemarla con su libro, este siguió circulando, de manera anónima y copiada en diferentes versiones idiomáticas (desde el romance-francés hasta el latino-italiano) entre los monasterios y los círculos de vida contemplativa.

En el Londres de 1943, Simone Weil lo leyó y habló de “el espejo” sin conocer su autoría. Una investigadora no académica, Romana Guarneri, descubrió en 1946 que lo había escrito aquella que murió condenada por la Iglesia, Margarite. Romana la categorizó como beguina, algo que cuestionamos.

Se puede conocer más sobre ello leyendo el escrito de Porete y la introducción magistral que hace Blanca Garí del libro. Podemos encontrar resúmenes en internet del libro y de la historia, como por ejemplo este de 2016[4]. No es mi intención repetir lo que ya está bien explicado, sólo quiero rebatir, la justificación que el profesor Saranyana, de la Universidad de Navarra hace de la Inquisición cuando dice que Margarite “no fue entendida y, por su obstinación, a-pesar-de-la-buena-voluntad-de-los-inquisidores, sobre todo el gran inquisidor de Francia, Guillermo de Humberto, no pudo ser salvada”. Quizás un juicio de valor, tan temerario y poco fundamentado como este, no necesitaría argumentos, pero los quiero dar para poner al descubierto el lenguaje y el proceso de este tipo de textos que, bajo el baño de erudición, contienen un final predestinado, como el que sufrió nuestra mística de cabecera.

Lo primero que nos encontramos es una información reveladora: “nunca fue sometida a tortura, lo cual indica que se trataba de una mujer de calidad…”. Sabemos, por sus escritos, que Margarite dominaba varios idiomas y que tenía una formación de calidad, también lucidez, pero es algo que no habíamos relacionado, hasta ahora, con las prácticas inquisitoriales, más atroces con los pobres; no se lo vamos a discutir, simplemente lo exponemos.

El profesor empieza, como he hecho yo, con un resumen de su obra, para decirnos que él escogerá una de las versiones latinas, no la escrita en romane en la que fundamentó Romana su análisis de un texto que nos acerca al lenguaje trovadoresco. El profesor se siente más cómodo con el latín y con su contraposición del contenido del libro a la escolástica del momento.

Nos fijamos en una palabra que marca tendencia: cuando habla de que el libro siguió circulando lo hace con la expresión “sirviendo de pasto espiritual a diversos cenáculos de begardos y beguinas”. Pues bien, no sólo circuló entre estos ambientes condenados por una Iglesia que necesitaba controlarlos y someterlos, también en monasterios reglados, la palabra “pasto” apunta a rebaños y rediles, no es igual que alimento que es como yo misma lo considero.

El profesor nos apunta, siguiendo a Romana Guarneri los párrafos que resultaron problemáticos para los inquisidores y que, aunque no encontraron heréticos, reprobaron porque podía inducir a otros menos formados a errores (un argumento que conozco por experiencia propia). Argumenta que esos aspectos problemáticos, como el deseo de perfección que anidaba en muchas corrientes consideradas heréticas y el seguir el propio criterio espiritual que se va discerniendo en ese “camino de perfección” del que Santa Teresa habló, se relaciona más con el pensamiento neoplatónico que con el gnóstico. Muy adecuado para su discurrir puesto que el neoplatonismo influyó en la mística católica sin que fuera condenado como si lo fue el gnosticismo y las corrientes que de él se derivaron, las de una doble significación que más que contraponer, engloba el bien y el mal dentro del Bien, por ejemplo. Pero eso necesitaría todo un discurrir, probablemente más adecuado al texto de Margarita, pero mucho más problematizado. Margarita no fue una hereje, sino una obstinada, por eso al profesor le resulta más cómodo remitirse al neoplatonismo y a las dificultades de encaje con la Escolástica, una estructura que no admite el sentir de la experiencia o el libre discurrir de la razón, que no admite las razones del Amor. (O sólo lo admite en los que se le han sometido, como Agustín de Hipona).

Margarita, como alma anonadada, se siente en gracia, pero también San Pablo dijo: - No soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y eso lo sabían en tiempos de Margarita, aunque el profesor lo relaciona con San Juan de la Cruz, que aún no había nacido. En todo caso y navegando libremente por el tiempo, ¿hubiera sido igual si la obra de Margarita la hubiera escrito un varón? No. Y esa es la auténtica razón, la mataron porque era una mujer, admirable, sí, espiritual, no hay duda, pero mujer que se negó a someterse, el mismo profesor es testigo de la verdad, seguramente a su pesar.

La espiritualidad de Margarita influyó en los denominados “grandes de la mística”, los que siguieron a sus coetáneos (El maestro Eckhart o John Duns Scout que habrían leído su escrito).

No soportaron que no se sometiera y que no se quebrara y esa es toda la razón por la que la quemaron en la hoguera. Un juicio posible que el mismo profesor corrobora mientras nos da cuenta de la “buena voluntad” de aquellos inquisidores, cuando habla de las “osadas afirmaciones de la Porete” y de que “no supo tomar medida de su tiempo a pesar de su altísima vida espiritual y su innegable inteligencia”. ¿La culpa según ese análisis en quién recae, profesor?

La Iglesia católica pidió perdón por la Inquisición, no basta, tienen que reconocer que no tenían razones, que las emociones actuaron en aquellos hombres más incluso que en aquellas que destrozaron, unas emociones muy distintas.

Àngels García-Carpintero, L’H, 2 de juny de 2020

En defensa de Margarite Porete.

 

 



[1] Mujeres laicas cristianas, no sometidas a una regla, dedicadas a atender a pobres y enfermos y/o a instruir. Fueron perseguidas por la necesidad de control de la jerarquía católica.

[2] Josep Ignasi Saranyana (2007) “La noción de la libertad en el contexto neoplatónico. A propósito del Speculum animarum simplicium de Margarita Porete” Universidad de Navarra.

[3] Porete, Margarite (2005) El espejo de las almas simples. Madrid: Siruela, trad. i ed. B. Garí.

[4] Mª Gloria Ríos Guardiola “Marguerite Porete un pensamiento herético y vanguardista” (2016) Universidad de Murcia http://www.carm.es/edu/pub/20_2016/2U_contenido.html


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