sábado, 30 de septiembre de 2017

DEL DOMINIO Y SUS RESISTENCIAS

La voz de las mujeres. Lenguaje compartido y transmitido.
Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel
L’HOSPITALET DE LLOBREGAT, ISSN 2462-6325

Sin ánimo de ser exhaustiva, unas reflexiones que no son sólo en referencia al 1-O
DEL DOMINIO Y SUS RESISTENCIAS
Las formas más primitivas y arcaicas para intentar ejercer el dominio responden a la violencia física y verbal, son las más fácilmente reconocibles. Ante ese tipo de violencia podemos plantearnos:
·         Reconocer el dolor del que grita o agrade. Atender a ese dolor o no.
·         Retirarnos sintiéndonos ni ofendidos ni ofensores
·   Responder. Antes de lo cual sería bueno pensar las posibilidades de respuesta, las características de esa violencia recibida: el grado, la procedencia y la frecuencia, así como las consecuencias de nuestra respuesta, considerando la proporcionalidad y el límite.
    Una posible respuesta será recurrir a la ley. La respuesta agresiva supone el ejercicio de una nueva violencia.
La peor violencia de este tipo es la que se ejerce reiteradamente sobre alguien del que tenemos que cuidar. Por ejemplo, hacia un niño al que continuamente le manifestamos desvalorización.
Pero hay formas más sutiles, indirectas y sistemáticas que pueden causar un daño más profundo, porque son más difíciles de resistir o contrarrestar.
Una de ellas es la manipulación que suele ser un abuso de quien detenta más poder, pero que resulta ser la manera más cobarde ya que siempre se suele ejercer con el respaldo de más medios y/o de un grupo o colectivo.
Otra es la que Lorenz[1] explicó acerca de los comportamientos de algunas aves de corral que se arremolinan alrededor de la más débil para picotearla[2]. No hace falta que sea débil en realidad, sólo que sea menos agresiva. Lo que es seguro es que, si así nos comportamos, lo hacemos como las gallinas.
Por ejemplo, cuando alguien se arma con el escudo de la violencia machista sufrida por las mujeres para agredir a otros a los que, en realidad, sólo se quiere someter, despegados ya de cualquier hecho real.
Hannah Arendt en su entrevista sobre el juicio de Eichman[3] dice que ningún nazi ha reivindicado nunca su causa. El que lucha, aunque sea sólo y erróneamente por una causa que considera justa, siempre podrá dar razones de su lucha. A los cobardes sólo les queda “Cumplía órdenes” y a los que tienen intenciones oscuras ni eso. Además de lo que dice Arendt, pensamos que ningún nazi, que sepamos, llevó a sus hijos a mostrarles lo que hacían, explicando lo que de verdad hacían, claro.
Pensemos en lo que hacemos y pensemos en porqué lo hacemos. Podemos ir a votar movidos por la indignación, es justo, aunque deberemos separar esa reacción del voto en sí, que es mío y de nadie más. Podemos no ir a votar por cobardía. Pensemos qué verdad podremos explicarnos ante el espejo. Y, si llevamos a nuestros hijos para que vean, es que de verdad lo creemos, luego ellos tomarán sus decisiones.
Mª Ángeles García-Carpintero, 30/09/17







[1] Konrad Lorenz (Austria, 1903-1989) Se dedicó a investigar las conductas de los animales.
[2] Ese es el centro de la experiencia de la desdicha. También Simone Weil se sintió así.[3] Arendt, H. (2016) La última entrevista y otras conversaciones. Bcn. Página Indómita.

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