La voz de las mujeres: L’HOSPITALET DE LLOBREGAT ISSN2462-6325
Mª Àngels
García-Carpintero Sánchez-Miguel
ENFERMAS
Y EXCLUIDAS
Hay
una violencia extrema y externa contra las mujeres que ocupa todas las
pantallas. Evidentemente no podemos dejar de lamentarla y condenarla, buscando,
al mismo tiempo las causas de estas situaciones.
Una
de ellas es la microviolencia extensiva e intensiva que se ejerce en un mundo
globalizado donde sólo tiene valor lo económico y en el que a todo se pone
precio, hasta a los cuerpos y más a los cuerpos de las mujeres. Haría falta un
cambio estructural que puede empezar por nosotros mismos. El sistema
capitalista nos quiere consumidores, pensemos si alimentamos ese sistema o nos
negamos a ello y vamos construyendo otro más humano. Podemos empezar por no creernos
sus mentiras.
La
otra cara de esa moneda es la violencia larvada que ejercemos las mujeres sobre
nosotras mismas condenándonos a “valer” para ellos, a producir igual o más que
ellos mientras reproducimos toda una vida fundamental para el sistema, a entrar
en los cánones de la cosificación de nuestros cuerpos a costa de nuestra misma
salud, a participar o desear participar en las dinámicas de dominio y poder egocéntrico
y andromórfico que llevan al mundo a su ruina.
Esa
violencia larvada está en nosotras pero la sustenta un sistema que oprime a los
seres y a la vida para ganancia de unos pocos. Un sistema que bombardea con
unos cánones que nos mueven a nosotras a ir en contra nuestra y a ellos a
erigirse en nuestros poseedores. Un sistema que no valora el tiempo y las
energías que las mujeres dedicamos al cuidado de los seres obligándonos a
cargar con dobles y triples trabajos sin remuneración que causan nuestro
desgaste en salud. Un sistema en crisis y cambios que excluye a sus jóvenes, a
los adultos que no encuentran trabajo, a los que trabajan en condiciones
precarias y a las mujeres que no pueden ya trabajar a causa de esas pérdidas de
salud.
Mientras
tanto ellos, los que mantienen sus poltronas sin representarnos, no han cambiado
un ápice, no han tomado ninguna medida de austeridad sobre ellos mismos, sólo
parlotean y nos acusan de no llegar a la misma edad de jubilación que ellos,
parlotean y nos dicen que todo va bien para unos cuantos, mienten y mienten y mientras mienten agreden, ¿para eso cobran de nuestros impuestos?, parlotean, en fin, mientras nos hacen
pasar por un mecanismo degradante como es el ICAM donde se nos hace sentir inútiles, humilladas, impotentes y donde se nos condena de antemano "culpables de mala salud"
Yo
acuso al Estado de violencia contra las mujeres, especialmente contra las
enfermas de fibromialgia, una violencia que lleva a extremos de muerte,
desesperanza y desesperación. Algún día se reconocerá, mientras tanto sólo nos
queda darnos apoyo y mantener nuestra maltrecha dignidad.
Àngels
García-Carpintero
l'H 02/01/2018
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