lunes, 1 de enero de 2018

ENFERMAS Y EXCLUIDAS

La voz de las mujeres:       L’HOSPITALET DE LLOBREGAT ISSN2462-6325
Mª Àngels García-Carpintero Sánchez-Miguel
ENFERMAS Y EXCLUIDAS
Hay una violencia extrema y externa contra las mujeres que ocupa todas las pantallas. Evidentemente no podemos dejar de lamentarla y condenarla, buscando, al mismo tiempo las causas de estas situaciones.
Una de ellas es la microviolencia extensiva e intensiva que se ejerce en un mundo globalizado donde sólo tiene valor lo económico y en el que a todo se pone precio, hasta a los cuerpos y más a los cuerpos de las mujeres. Haría falta un cambio estructural que puede empezar por nosotros mismos. El sistema capitalista nos quiere consumidores, pensemos si alimentamos ese sistema o nos negamos a ello y vamos construyendo otro más humano. Podemos empezar por no creernos sus mentiras.
La otra cara de esa moneda es la violencia larvada que ejercemos las mujeres sobre nosotras mismas condenándonos a “valer” para ellos, a producir igual o más que ellos mientras reproducimos toda una vida fundamental para el sistema, a entrar en los cánones de la cosificación de nuestros cuerpos a costa de nuestra misma salud, a participar o desear participar en las dinámicas de dominio y poder egocéntrico y andromórfico que llevan al mundo a su ruina.
Esa violencia larvada está en nosotras pero la sustenta un sistema que oprime a los seres y a la vida para ganancia de unos pocos. Un sistema que bombardea con unos cánones que nos mueven a nosotras a ir en contra nuestra y a ellos a erigirse en nuestros poseedores. Un sistema que no valora el tiempo y las energías que las mujeres dedicamos al cuidado de los seres obligándonos a cargar con dobles y triples trabajos sin remuneración que causan nuestro desgaste en salud. Un sistema en crisis y cambios que excluye a sus jóvenes, a los adultos que no encuentran trabajo, a los que trabajan en condiciones precarias y a las mujeres que no pueden ya trabajar a causa de esas pérdidas de salud.
Mientras tanto ellos, los que mantienen sus poltronas sin representarnos, no han cambiado un ápice, no han tomado ninguna medida de austeridad sobre ellos mismos, sólo parlotean y nos acusan de no llegar a la misma edad de jubilación que ellos, parlotean y nos dicen que todo va bien para unos cuantos, mienten y mienten y mientras mienten agreden, ¿para eso cobran de nuestros impuestos?, parlotean, en fin, mientras nos hacen pasar por un mecanismo degradante como es el ICAM donde se nos hace sentir inútiles, humilladas, impotentes y donde se nos condena de antemano "culpables de mala salud"
Yo acuso al Estado de violencia contra las mujeres, especialmente contra las enfermas de fibromialgia, una violencia que lleva a extremos de muerte, desesperanza y desesperación. Algún día se reconocerá, mientras tanto sólo nos queda darnos apoyo y mantener nuestra maltrecha dignidad.

Àngels García-Carpintero
l'H 02/01/2018

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