miércoles, 1 de febrero de 2017

Los hombres no lloran. Así se hizo fuerte mi padre.

LOS HOMBRES NO LLORAN 

L’HOSPITALET DE LLOBREGAT, ISSN 2462-6325
-       “Los hombres no lloran”, así se hizo hombre mi padre.
Hace ya doce años que murió y aún no consigo mirar sus fotos - ¿Por qué?, me pregunto muchas veces. Cuándo le preguntamos cómo le podíamos ayudar con el Alzheimer de mi madre me miró a los ojos y me dijo: - Yo sólo quiero poder explicar las cosas, pero cuando te digo algo te pones a llorar. Entendí que, si quería ayudar a mi padre, había de ser fuerte y contuve mis lágrimas. Cuando murió se me fueron derramando todas como el agua de una presa.
Los últimos meses de su vida fueron los que con mejor humor sobrellevó la enfermedad de mi madre. La dejaba en el centro de día por la mañana, hacía sus cosas y venía a comer a mediodía a casa. Me daba “el parte” nada más entrar. También me comunicó aspectos de mi enfermedad que nunca me había dicho. Era consciente de mis limitaciones físicas y respetaba mis decisiones. Nunca me presionó para que hiciera o dejara de hacer algo.
Quizás son esas bolsas debajo de los ojos las que no puedo ver. Quizás contienen sus lágrimas y las mías retenidas, nunca lloramos juntos, ni en los angustiosos años de mi enfermedad, ni en la de mi madre, él se aguantaba, yo lloraba encerrada, en el lavabo, en mi habitación, en mí misma. Mi madre suspiraba resignada. No lo soportaba. Me hice fuerte. Hasta que me rompí.
Quizás no puedo ver esas fotos porque sé que al final lo pasó mal, que estuvo solo, que… Ahora lloro por los dos. Quizás sólo así mi alma recuperará la paz y podré mirar esos ojos hinchados y tristes de sus últimos días, las que retenían un mar de lágrimas. 
Quizás algún día, liberada al fin, aflore la sonrisa de la dicha que sentía jugando con él en sus rodillas. La sonrisa que aflora cuando creo verlo por la calle o cuando, a veces, sueño con él, tan real, con su brusquedad.
Descubro, por fin, que él no necesita perdonarme nada, lo que quiere es que yo lo perdone, sólo porque me quiere, sólo porque quiere que yo alcance la paz. - ¡Claro que sí, papá!  Puede que, en ocasiones, nos equivocáramos o que no alcanzáramos a dar lo que el otro necesitaba, somos humanos, pero sé que me querías. Descansa en paz.

Mª Gª-C, 2016

No hay comentarios:

Publicar un comentario