LOS HOMBRES NO LLORAN
L’HOSPITALET DE LLOBREGAT, ISSN 2462-6325
- “Los hombres no
lloran”, así se hizo hombre mi padre.
Hace ya doce años que murió y aún no consigo
mirar sus fotos - ¿Por qué?, me pregunto
muchas veces. Cuándo le preguntamos cómo le podíamos ayudar con el
Alzheimer de mi madre me miró a los ojos y me dijo: - Yo sólo quiero poder explicar las cosas, pero cuando te digo algo te
pones a llorar. Entendí que, si quería ayudar a mi padre, había de ser
fuerte y contuve mis lágrimas. Cuando murió se me fueron derramando todas como
el agua de una presa.
Los últimos meses de su vida fueron los que
con mejor humor sobrellevó la enfermedad de mi madre. La dejaba en el centro de
día por la mañana, hacía sus cosas y venía a comer a mediodía a casa. Me daba
“el parte” nada más entrar. También me comunicó aspectos de mi enfermedad que
nunca me había dicho. Era consciente de mis limitaciones físicas y respetaba
mis decisiones. Nunca me presionó para que hiciera o dejara de hacer algo.
Quizás son esas bolsas debajo de los ojos las
que no puedo ver. Quizás contienen sus lágrimas y las mías retenidas, nunca
lloramos juntos, ni en los angustiosos años de mi enfermedad, ni en la de mi
madre, él se aguantaba, yo lloraba encerrada, en el lavabo, en mi
habitación, en mí misma. Mi madre suspiraba resignada. No lo soportaba. Me hice fuerte. Hasta que me rompí.
Quizás no puedo ver esas fotos porque sé que
al final lo pasó mal, que estuvo solo, que… Ahora lloro por los dos. Quizás
sólo así mi alma recuperará la paz y podré mirar esos ojos hinchados y tristes
de sus últimos días, las que retenían un mar de lágrimas.
Quizás algún día,
liberada al fin, aflore la sonrisa de la dicha que sentía jugando con él en sus
rodillas. La sonrisa que aflora cuando creo verlo por la calle o cuando, a
veces, sueño con él, tan real, con su brusquedad.
Descubro, por fin, que él no necesita perdonarme
nada, lo que quiere es que yo lo perdone, sólo porque me quiere, sólo porque quiere que yo alcance la paz. - ¡Claro que sí, papá! Puede
que, en ocasiones, nos equivocáramos o que no alcanzáramos a dar lo que el otro
necesitaba, somos humanos, pero sé que me querías. Descansa en paz.
Mª
Gª-C, 2016
No hay comentarios:
Publicar un comentario