viernes, 16 de septiembre de 2016

2.5. El lenguaje que generamos.

2.5.    El lenguaje que generamos.  
 L’Hospitalet de Llobregat, ISSN 2462-6325
 “El lenguaje es innato y creativo. La gramática no se enseña, se genera.”[1]
Después de juntar dos palabras con sentido, los niños y niñas irán acoplando los elementos gramaticales de una manera rápida, espontánea y acertada.
Chomsky se aparta de la línea descriptiva que utilizan estructuralistas y conductistas. Él dice que las facultades lingüísticas son innatas y se van desarrollando con unos estímulos mínimos y asistemáticos. Se acepta que esos “mínimos” estímulos se basan en la exposición al lenguaje humano y en los aspectos emocionales del vínculo y la relación, aunque, como mínimos y asistemáticos, se dan por supuesto y no se habla más de ellos. Él, mediante el análisis lógico, intenta dar una explicación causal de los universales lingüísticos utilizando fórmulas o “transformaciones”.
En sus inicios (1957), siguiendo la línea del análisis científico del significado de Zelling Harris, estableció que nacemos equipados con una facultad lingüística de base (LAD: Dispositivo de Adquisición del Lenguaje) que nos permite seleccionar lo que escuchamos, procesarlo y producir competencia gramatical, combinando e inventando palabras y frases que siguen las normas gramaticales de la lengua materna, sin que nadie nos las haya enseñado. El lenguaje es fundamentalmente creativo, nos dice, y los orígenes son patrimonio genético. Los niños “saben” tácitamente combinar los elementos, aunque les fallen algunos elementos funcionales que más tarde incorporaran.
 Para confirmar esta explicación tenemos el llamado “lenguaje de los esclavos africanos”, que atraviesan dos fases: partiendo de un cierto léxico de la nueva lengua con algunos elementos fonéticos y morfológicos de las diferentes lenguas de procedencia (pidgin), la segunda generación crearía, con una sintaxis más elaborada, una nueva lengua.
A partir de los años 80, ha reformulado su teoría distinguiendo tres componentes del lenguaje: el cognitivo que computa y almacena información, dividido en dos subsistemas: un SC (Sistema Computacional) y un Lexicón y dos sistemas de actuación: el C-I (Conceptual-Intencional) y el A-P (Articulatorio-Perceptual). De las relaciones entre dichos componentes saldrá una FL (Forma Lógica) y una FF (Forma Fonética) Él intenta abstraer un único componente computacional del lenguaje centrándose en la FLR (Facultad Restringida del Lenguaje), dejando de lado procesos complejos como la resolución de problemas, la creatividad o las creencias que formarían parte de la FLA (Facultad Amplia del Lenguaje)[1]
El lenguaje sería infinito siguiendo unas pocas reglas que intenta formular. El lenguaje, aunque facilita el pensamiento, es una capacidad independiente, lo que es ya ampliamente aceptado, aunque no fácilmente asimilado.
Nos dice, también, que la razón del lenguaje no es la de la comunicación, puesto que para ello nos hubieran bastado unos pocos signos, sino que está en la necesidad humana de la creación y la expresión del pensamiento.[2]
Otros lingüistas neurobiologicistas han complementado sus estudios: Fodor[3], 1986, Teoría modular de la mente, Pinker[4], 1995, “Nueva Síntesis” y nuevamente Fodor rebatiendo los mismos parámetros computacionales que él inició y que Pinker, según él, utiliza exageradamente[5].
Las teorías del desarrollo cognitivo y del aprendizaje pueden ser un complemento más que una contradicción a las teorías innatistas del lenguaje, igual que lo son las del desarrollo afectivo y las de la comunicación. El lenguaje como facultad humana con la que nacemos necesita madurar en un ambiente propicio, es así como nos humanizamos y desarrollamos nuestro decir.
Bruner, proponía que, junto al mecanismo innato de adquisición del lenguaje (DAL), podría existir otro igual de importante, lo denominó SAAL “Sistema de Apoyo para la Adquisición del Lenguaje”, el primero serviría para manejar estrategias gramaticales y el segundo permitiría manejar símbolos y expresar significados compartidos. Ambos podrían ser independientes.
Las discusiones entre partidarios del innatismo y ambientalistas han sido y son muy prolíficas en muchos ámbitos. Desde la experiencia se puede observar que ambos aspectos son dignos de consideración. No todos los niños y las niñas nacen con las mismas “dotes”, las diferencias existen, nuestros genes nos marcan, pero no se desarrollarán igual en un ambiente que en otro. Las potencialidades se convierten en capacidades gracias al estímulo y al aprendizaje, a las relaciones, a lo que tenemos y a veces a pesar de lo que carecemos, gracias al deseo que nos mueve…
Hay que decir que los que defienden las potencialidades innatas no niegan las influencias del ambiente, sólo las minimizan para sus estudios que centran en análisis científicos, buscando explicaciones lógicas y congruentes. Los ambientalistas, si no rechazan directamente las tesis biológicas, tampoco saben muy bien cómo incorporarlas, con algunas excepciones, como Bruner, que ha facilitado la concepción modular del lenguaje, aceptada hoy en día.
También nos parece importante incorporar lo afectivo, lo que sí se hace en teoría, pero no suficientemente en la práctica; así como contar con la tan desestimada y relegada voluntad. El trato personal nos lleva a considerar todos estos factores que las distintas teorías no incluyen suficientemente o, directamente, relegan.
Chomsky, después de reconocer la “extremadamente desorientadora presentación”[6] de sus lúcidos análisis, reconoce que “la concepción humanista (de Bertrand Rusell) es la que subyace en el más ordinario y humilde de los logros humanos”[7], esa concepción humanista, en la que destacamos el relegado pero importante y necesario papel de la mujer, es la que aquí queremos recoger y valorar.



[1] Barón Birchenall, L. y Müller, O. La Teoría Lingüística de Noam Chomsky: del Inicio a la Actualidad. http://www.scielo.org.co/pdf/leng/v42n2/v42n2a08.pdf
[2] Barón Birchenall, L. y Müller, O.
[3] Fodor, J. (NY, 1935) Filósofo y psicolingüista,
[4] Pinker, E., 1954, psicólogo experimental, científico cognitivo, lingüista y escritor canadiense. 
[5] Caicedo, O. D. Cómo funciona la mente: Fodor contra Pinker.
[6] Chomsky, N. (1977). Conocimiento y Libertad. Pp. 76 y 77
[7] Chomsky, N. (1977). P. 105


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