1.3. Orígenes del lenguaje. El grito y el canto.
L’Hospitalet de Llobregat, ISSN 2462-6325
La educación de las madres sobre las crías.
L’Hospitalet de Llobregat, ISSN 2462-6325
La educación de las madres sobre las crías.
“La originalidad, no nace de la
nada sino que se encuentra en el “nuevo uso de cosas conocidas”.[1]
Hay muchas y variadas teorías sobre el origen del
lenguaje que son, en todo caso, difíciles de demostrar.
Como dato curioso exponemos algunas, recogidas por
Jespersen en 1922, tras la publicación, en 1859, del “Origen de las especies”
de Darwin.
- La teoría del guau-guau: Suponía que el lenguaje procedía de
la imitación de los sonidos de la naturaleza, es decir, tendría una base
onomatopéyica. El argumento en contra es que las onomatopeyas son diferentes en
cada lengua.
- La teoría del ay-ay: La aparición del lenguaje se debería
en primera instancia a la producción de sonidos instintivos causados por el
dolor u otras emociones. Sin embargo, no son muchas las interjecciones con las
que contamos.
- La teoría del ding-dong: Afirma que el lenguaje se derivaría de
las respuestas dadas por los primeros humanos a los estímulos externos con que
se encontraban en el medioambiente.
- La teoría del hip-hop: Indica que el lenguaje pudo aparecer
a partir de la producción de gruñidos rítmicos debido al trabajo en grupo.
-
La
teoría del la-la-la: Añadida
por el mismo Jespersen. Los sonidos del habla procederían del juego, la risa,
los arrullos, cortejos, susurros…, es decir de la actividad poética, lúdica y
festiva del ser humano.
Aunque hemos encontrado otras, éstas recogen
bastante bien la proliferación de especulaciones sin posibilidad de
investigación que surgieron en el siglo XIX, de tal manera que la Sociedad
Lingüística de París prohibió, en 1886, cualquier referencia al tema de la
evolución del lenguaje en artículos y ponencias.
Actualmente contamos con los avances científicos de
la neurociencia, la paleontología, la genética… que, junto con las teorías
lingüísticas, psicológicas y filosóficas, pueden arrojar nueva luz a un tema
tan interesante como éste.
Según un artículo del profesor José Luis Pérez
Mantero[2]
básicamente podríamos considerar dos tesis: las continuistas basadas en la evolución natural y
las discontinuistas,
como la que propugna Chomsky en el sentido de que un fenómeno tan complejo como
el lenguaje humano no se desarrolla naturalmente sino que habría habido una
“exaptación”, un cambio de una función que sería optimizado por la adaptación. En
todo caso, los saltos, que parece ser que sí que han habido, no han salido de
la nada sino que se han producido sobre conquistas ya logradas.
Las
tesis actuales aceptan que primeramente existió un “protolenguaje” (Bickerton,
1994) con signos, gestos y sonidos o inicios de palabras que designan cosas
concretas. Esto implicaría la existencia de la capacidad simbólica y de la capacidad
de señalar. Podrían haberse dado dos mutaciones, una relacionada con el léxico
(centrada en el área temporal del cerebro, donde también está la audición) y
otra relacionada con las acciones (verbos) en el área frontal, donde se sitúan
las capacidades de atención, planificación y control, es decir del aprendizaje.
Lo decisivo serían las nuevas conexiones neuronales. Ésta última mutación
propiciaría la sintaxis a partir del léxico, fruto de la cohesión
social entre grandes grupos de homínidos
que tenían que comunicarse de una manera eficiente.
Resulta interesante y sugestiva una investigación del MIT (Instituto
Tecnológico de Massachusetts) de 2013. Según la cual el origen del lenguaje
humano puede tener que ver mucho con el canto de
los pájaros. “Fue una combinación accidental
lo que provocó el lenguaje humano”, dice
Shigeru Miyagawa, profesor de lingüística del MIT en la facultad de
Lingüística y Filosofía y co-autor del estudio, basándose en un análisis
de la comunicación animal y en un estudio anterior de Miyagawa, donde detalló
que el lenguaje tiene dos capas: una de expresión (organización de frases) y
otra de léxico (contenido central de las oraciones). Los autores aseguraron que
el canto de las aves se parece mucho a la capa de expresión, mientras que los
mensajes cortos y audibles –pero esenciales para decir algo– de los
primates, son más parecidos a la capa de léxico. “Así, en los humanos se puede apreciar la existencia de una comunicación esencial
(léxico) –como en los
primates–además de una expresión melódica mediante la que
podemos combinar y recombinar distintas palabras de forma infinita, tal como
hacen las aves con las distintas melodías y sonidos. En consecuencia, se desprende que
en algún momento, estos dos tipos de lenguaje se fusionaron[3].
Además de concretar los dos aspectos fundamentales del lenguaje: el del léxico o contenido y el de expresión en el que se incluiría la comunicación, la forma (fonética y sintáctica) y la intención, este estudio muestra la importancia de la melodía, el tono, la voz… aspectos que queremos resaltar en este trabajo.
En
otro artículo sobre la evolución del lenguaje[1]
los doctores en biología y en investigación: Castro
Nogueira y Toro Ibáñez nos
exponen la hipótesis de que sería la capacidad conceptual de categorizar una
conducta en “buena” o “mala”, “juicios
de valor que se darían, principalmente, entre las madres y sus crías,” junto con la capacidad de aprender
mediante la imitación, la instrucción y la colaboración (entre los grupos de
homínidos), las que habrían actuado en favor del desarrollo del lenguaje.
El profesor de lingüística
de la Complutense de Madrid, Angel Alonso-Cortés, en el capítulo X (II Origen
del lenguaje)[2] de su tratado de
Lingüística, establece que “el lenguaje y
la gramática son el resultado emergente de la organización cognoscitiva de los
humanos dotada de una teoría de la mente o empatía, consciencia de las cosas o
estar enterado de ellas, atención, memoria, imitación y de su necesariamente
restrictiva transmisión cultural (necesidad de sintetizar y agilizar la
información) y pueden haber surgido de
las circunstancias que lo hayan hecho necesario.” Él establece la base de
estas necesidades en la división del trabajo que trajo consigo un cambio de
dieta (más vegetales y alimentos cocinados), el desarrollo cognitivo y de la
capacidad simbólica y en la necesidad de coordinar los intercambios. Dewey[3] nos dice que el deseo
produce interés y el interés conduce a actuar. Toda motivación (fundamental
para aprender) nace de la necesidad, en
este sentido puede entenderse que la necesidad de cooperar, propia del
vulnerable ser humano que camina en grupo, sea el origen del lenguaje. La
necesidad de transmitir la cultura a las crías, la de comunicarse, informando
de un peligro o del hallazgo de comida, la de expresarse para reconocerse o la
de dialogar para llegar a acuerdos, habrían reforzado los mecanismos del
lenguaje.
“… Vi a tu hermana arrullar a mi bebé y pensé, así lo haré yo, y así lo hice, no sólo con mis hijos…´”
[1] Dewey,
J. “Democràcia i escola” Eumo ed. Pág. 83
[2] Pérez Mantero, J. L. ¿Qué sabemos
del origen del lenguaje?
[3] https://paleorama.wordpress.com/2013/02/26/segun-el-mit-el-origen-del-lenguaje-humano-tiene-que-ver-mucho-con-el-canto-de-los-pajaros/
“The
Emergence of Hierarchical Structure in Human Language”, estudio de investigadores
del MIT y estudiantes de la Universidad de Tokio, publicado en la revista
Frontiers in Psychology en 2013
[4] Castro
Nogueira, Laureano y Toro Ibáñez, Miguel A. “La evolución del lenguaje” en
Diálogo Filosófico, nº53 (2002) 275-290
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